Don Pedro Robles y Chambers, 1912-1986
Inició sus estudios en 1917 con la Prof. Victoria Pérez Rivera, luego pasó al San José de los Hermanos Cristianos. En 1927 habitaban un departamento bajo en la esquina de Rocafuerte e Imbabura, falleció su padre, la familia quedó en honorable pobreza; así pues, comenzó a trabajar a los 15 años para ayudar a sus hermanos menores, obteniendo el empleo de Cobrador en el Banco de Descuento, luego ascendió a Recibidor-Pagador y en 1955, tras 27 años de servicio, se acogió a los beneficios de la jubilación.
Mientras tanto había nacido su vocación por los estudios genealógicos. Contaba que estando muy pequeño preguntó los nombres de numerosos parientes cuyos retratos existían colocados en las paredes. Su padre absolvió la consulta dando señas pormenorizadas de sus vidas y al final, al llegar al retrato de Juana Carbo -su tatarabuela- el bueno de don Francisco tuvo que confesar que nada sabia ni recordaba de ella, a no ser la filiación del parentesco. Este desconocimiento paterno motivó la curiosidad del joven, que desde entonces se propuso descubrirlo todo, visitando parientes, leyendo papeles viejos de familia y al final, estudiando los archivos notariales y eclesiásticos de la urbe, que le serían abiertos por Manuel Amador Baquerizo. Así comenzó su carrera que duró toda una vida.

Entonces no habían genealogistas en Guayaquil pero muchas personas se preocupaban de sus ancestros y otras hasta llevaban apuntes familiares. Miguel Arbeláez y Rubio había manuscrito un cuaderno muy completo sobre sus ascendientes en Baba y Guayaquil. Manuel Amador Baquerizo concurría al archivo del Sagrario y hacía anotaciones. Alejandro de Gangotena Carbo tenía escritas y para dar a la publicidad varias genealogías. Gustavo Aguirre Overweg se reunía por las tardes, con otros caballeros, en la gerencia del Banco de Crédito y hablaban de cosas antiguas; además, conservaba numerosas copias de Probanzas de Méritos y Servicios de los conquistadores que su hermano Francisco había obtenido en España. Juan Francisco Marcos Aguirre coleccionaba antigüedades y visitaba la Notaría del Dr. Federico B. Espinosa para consultar documentos; pero el que más sabía era el Dr. Manuel Tama Vivero, a quien decían "La Biblia" por cuanto había sido criado por las señoritas Bernal que eran sabias en árboles genealógicos; cada uno de estos señores tenía su grupo de amigos y allegados.
Hacia 1930 Robles ingresó a esos grupos y aprovechó de sus conocimientos. En 1932 empezó a colaborar en los Boletines de la Biblioteca Municipal y del Centro de Investigaciones Históricas que dirigía el Dr. Carlos A. Rolando, asombrando a todos con su estudio sobre "Los Moran de Butrón" en 17 paginas, que le atrajo la atención de los medios cultos de la república, especialmente de Gustavo Aguirre Overweg, que empezó a prestarle sus libros y de Jerónimo Avilés Aguirre que no cesaba en infundirle ánimo, le obsequió numerosas obras históricas y genealógicas y le decía "Chiquitín".
Diariamente salía de su empleo en el Banco y concurría a los archivos de la Catedral primero y después de La Merced y San Alejo, así como al Notarial a cargo del Dr. Espinosa, anotando bautizos, matrimonios, defunciones y testamentos de las personas cuyos nacimientos eran legítimos; mas, al poco tiempo, comprendiendo que nuestra sociedad no puede ser estudiada desde un ángulo tan estrecho, amplió el radio de acción de sus pesquisas.
En 1936 editó "La Familia Rocafuerte" en 15 páginas, y "Los Garaycoa en 7 páginas, con estilo que conservó a través de los años y que se define por su claridad y objetividad, prolongando las líneas familiares hasta esos días. En 1937 apareció "Los Ramírez de Arellano" en 18 páginas, "El Conquistador Rodrigo de Vargas Guzmán" en 15 páginas y una biografía resumida del Dr. Francisco de Marcos, en 2 páginas.
En 1938 fue designado Miembro de Número del Centro y para su incorporación presentó un trabajo de 657 páginas titulado "Contribución para el estudio de la sociedad colonial de Guayaquil" con 86 estudios genealógicos, sus correspondientes Escudos, Índices General y por apellidos, erratas más notables y Bibliografía. Esta obra de romanos, como alguien la calificó, le costó muchos años de pacientes visitas a los archivos y noches de vigilia para armar las genealogías, pasarlas en limpio, corregirlas, consultar autores y al salir a la venta fue calificada de Obra Maestra, clásica en los anales de la urbe y la gente la conoce como "El Libro de Pedro Robles", Su precio fue de sesenta sucres el ejemplar, bastante crecido para entonces y produjo una de las mayores conmociones registradas en el presente siglo; en las familias se la disputaban para leerla y estudiarla y no faltaron alegrías y sorpresas, y muchos corajes también.
Sin embargo la notoria prudencia de su autor hizo que el libro saliera impreso con sólo las líneas legítimas de cada apellido, para no herir susceptibilidades, produciéndose notables vacíos y dando una imagen hasta cierto punto falsa por incompleta sobre la sociedad guayaquileña.
El impacto de la obra alcanzó a Quito. Cristóbal de Gangotena y Jijón le escribió "Hasta hoy yo fui el mejor, pero ahora Ud, me ha superado con su libro" Los Condes de Stauffenberg y los Barones de Bottlenberg, que descendían de la guayaquileña Juana Reincke y Camba, pidieron la obra para probar que no eran judíos sino de ascendencia española y se salvaron de una segura investigación en pleno nazismo. En Guayaquil se formó un núcleo generacional de personas amigas deseosas de profundizar sus conocimientos. Entre los principales anotaremos a Clemente Pino Ycaza, Luis Noboa Ycaza, Genaro Cucalón Jiménez, Miguel Aspiazu Carbo y Julio Pimentel Carbo, quienes terminaron por escribir genealogías. También visitaban su casa Ignacio Jurado Avilés, Luis Tola León, Jorge Navarrete y Estrada y Francisco Urbina Ortiz, por teléfono lo consultaban Rubén E. Rites, Esperanza Matheus de Peña y Eloy Avilés Alfaro, entre otros.
En 1941 apareció "Los Coello de Portugal" en 9 páginas, "Notas Genealógicas de la sociedad manabita" en 8 páginas y "Relación de los méritos del Dr. Juan Ruiz de Santo Domingo" en 10 páginas. En 1946 pasó a limpio 83 apellidos, muchos de los cuales no había tratado en su obra, enviando una copia a su amigo Luis Noboa Icaza, pero el estilo no había variado y eran genealogías escuetas, casi telegráficas, en 1947 "Autoridades Eclesiásticas" en 7 páginas y "La Casa de Vela" en 9 páginas. En 1949 Delia Ycaza de Marcos le obsequió la tercera copia de la trascripción de Actas del Cabildo de Guayaquil por Pino Roca ejemplares que habían pertenecido a su esposo. En 1952 presentó al Cabildo de Guayaquil su estudio sobre el origen del escudo colonial de la ciudad en 38 páginas, que fijó definitivamente dichas armas y mereció la aprobación y felicitación de una Comisión especialmente designada para el efecto. El 25 de Julio fundó el Instituto genealógico de Guayaquil, cuya presidencia ostentó hasta su muerte. En Septiembre de 1954 aclaró a Rodrigo Chávez González que la desobediencia del Cabildo de Baba en 1747 no había sido un acto libertario sino una protesta contra cierta imposición económica. En 1955 "Un Linaje vasco da origen al nombre actual del Cantón Vinces" en 25 páginas.
Las Academias e Institutos genealógicos de España e Hispanoamérica le abrieron sus puertas. Los hermanos García Carrafa le contaron entre lo más asiduos colaboradores de su Enciclopedia Heráldico-Genealógica; el Rey de Armas, Marqués de Ciadoncha, igual.
Entonces vendió unos terrenos heredados en La Chala y pudo disponer del dinero necesario para formar su Biblioteca especializada en libros heráldicos y genealógicos, considerada la mejor de Sudamérica. (1) Igualmente empezó a viajar a los Estados Unidos a tratarse diversas dolencias agravadas por su estado de hipertensión crónica, adquirió un solar en el centro de la ciudad y edificó una casa de estilo español, donde instaló su domicilio, archivo, biblioteca y museo, que mostraba a los visitantes y merced a ese ejemplo otros guayaquileños han formado museos privados. De esta época data su ingreso a la Asociación de Caballeros Hijodalgos a Fuero de España, por el brazo armado de la nobleza de León, a la que se pertenece por su varonía Robles.
(1) A su muerte la biblioteca y archivo pasaron a poder de su sobrino Carlos Ferreti Robles que en el 2004 los cedió en venta a la biblioteca municipal de Guayaquil.
En 1956 que le conocí y comencé a visitar, tenia 4 tomos empastados en percalina roja con sus "nuevas genealogías "así llamadas porque no constaban en su obra del 38 ni en sus trabajos inéditos del 46.
En 1958 editó "Hidalguías guayaquileñas" en 79 páginas. "Apuntes para la historia de la población de Balzar" en 4 páginas y "La familia Álvarez de Avilés" en 27 páginas. En 1959 "Homenaje a la memoria del Dr. Francisco X de Garaycoa y Llaguno" en 12 páginas. En 1960 "Isabelita Morías y sus linajes" en 62 páginas e índice.
Filántropo - Donó la imagen del Cristo del Consuelo y el dinero para la construcción de la capilla de la Virgen del Soto. Formó parte de la comisión creada para elaborar el proceso de beatificación de Narcisa de Jesús Martillo Fue designado miembro de la Asociación de Caballeros de Corpus Cristi de la Catedral de Toledo y de la Academia Arquidiocesana de Historia Eclesiástica de Guayaquil.
Su correspondencia se volvió nutrida e internacional, diariamente recibía cartas de todo el mundo, le visitaban para consultas y a pesar de ello vivía apaciblemente y sin apuros, rechazando festejos y convites que le menudeaban, prefiriendo lecturas y estudios en la paz de su domicilio y como los antiguos sabios cultivando la eutrapelia, o sea la virtud de la moderación y el donaire. Por ello prefería callar antes que herir, siempre cortés y delicado pero sin afectación, franco y sincero con todos. Cuando pasaban por Guayaquil los Embajadores de España le presentaban sus respetos y conocían su Museo y le fue impuesta la Encomienda de Isabel La Católica.
En 1970 editó "Los Lavayen" en 17 páginas y "Breves apuntes sobre los deudos de Santa Teresa de Jesús" en 11 páginas. En 1972 aceptó como verídica el Acta masónica de la sesión celebrada en Lima sobre la paternidad de Dn. Joaquín San Martín y Mirón, hijo natural del general José de San Martín y de Carmen Mirón.
En 1976 el Cabildo designó una Comisión de entre su seno para que lo visiten y entreguen un honroso "Acuerdo Especial" en agradecimiento por su trabajo sobre el escudo colonial. Concurrimos Francisco Chambers Peñafiel y yo. En 1980 su salud siempre delicada empeoró notablemente a causa de un derrame, se recuperó y fue designado presidente de honor del Centro Nacional de Investigaciones Genealógicas y Antropologías del Ecuador con sede en Quito. En 1982 recopile 16 trabajos suyos aparecidos en el El Telégrafo y salieron en un capítulo denominado "Escritos varios de Dn. Pedro Robles y Chambers", en 39 páginas, en el No. 44 de Cuadernos de Historia y Arqueología.
De allí en adelante un nuevo derrame cerebral que le mantuvo varios meses en cama y le dejó con la memoria disminuida, hízole perder todo gusto por las cosas. También comenzó a sufrir de fortísimos dolores de cabeza. Ya no leía ni contestaba al teléfono, pero el 84 comenzó a mejorar a ojos vista hasta que un nuevo ataque traidoramente le quitó la vida el lunes 24 de Noviembre de 1986 a las siete de la noche. Tenía 74 años de edad.
Su estatura mediana, ancho de espaldas, nariz roma, piel blanca y sonrosada, cabellos crespos, negros y escasos, hablar mesurado, enemigo de honores. En 1978 declinó aceptar el honroso título vitalicio de Cronista de Guayaquil que le fuera propuesto por la Alcaldía siendo el que mayores méritos exhibía para ostentar tan elevada dignidad. Su influencia en la sociedad guayaquileña iniciada a partir de 1938 no ha sido comprendida en toda su magnitud, como iniciador de los estudios sistemáticos de genealogía y heráldica y mantenedor de la tradición en nuestro medio.

La formación de su fichero, archivo y biblioteca representa un hito investigativ
o y un esfuerzo ejemplar en el país.

http://groups.msn.com/EcuadorGenealogia/pedrorobleschambers.msnw
GENEALOGISTA.- Nació en Guayaquil el 24 de Agosto de 1912, octavo Hijo legítimo de Francisco Robles Macías, comerciante y comisionista y de Simona Chambers Vivero, guayaquileños. Huérfano de madre a los dos años de edad, la crianza corrió a cargo de su hermana Jesús que le acompañó toda su vida. Niñez feliz y tranquila en la quinta "Mercedes", ubicada en la orilla del río con frente al colegio Cristóbal Colón, donde su padre poseía un aserrío que luego vendió a Burbano. En los inviernos salían en canoa a la casa de la tía Eufemia Chambers Vivero situado en el malecón. Posteriormente, al venderse la quinta, pasaron a vivir con la abuela Eufemia en una casa de madera de la calle Mejía. En 1917 volvieron al Malecón por fallecimiento de la abuela y allí vivieron con las tías hasta que en 1920 alquilaron un departamento en Junín y Panamá, casa de los Rhode Ortiz.
Diccionario Biográfico del Ecuador, Dr. Rodolfo Pérez Pimentel
Diccionario Biográfico del Ecuador
Dr. Rodolfo Pérez Pimentel
Tomo 1, páginas 387-392
http://www.diccionariobiograficoecuador.com/tomos/tomo1/r1.htm